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Cultura Copiapó

Pucho Copiapó negro sobre rojo

Antecedentes de la prehistoria alfarera en Atacama

La cultura Copiapó se desarrolló en el valle epónimo entre el 1000 y 1400 d. C., aproximadamente, al mismo tiempo que los diaguitas, por el sur, y los atacameños, por el norte. Sus poblados se concentran en la precordillera, en terrazas artificiales y reductos fortificados aledaños a torrentes tributarios del río Copiapó, pero también se han registrado ocupaciones en espacios costeros y en el valle de Huasco. 
Las comunidades Copiapó eran esencialmente agrícolas. Cultivaron maíz, calabaza, porotos, quinua y, posiblemente, zapallo, para lo cual implementaron canales de regadío, andenerías y silos. Los numerosos huesos de camélidos que se han recuperado sugieren que dichos animales debieron tener cierta importancia dentro de esta cultura, aunque a la fecha no se ha podido establecer si corresponden a ejemplares domesticados o silvestres. 

Cultura material

Su cerámica distintiva se caracteriza por pucos rojos engobados y pulidos con decoración lineal negra, tipo conocido como “Copiapó Negro sobre Rojo”. Generalmente presenta motivos de camélidos estilizados, volutas verticales y líneas onduladas; en menor medida, se registran rostros antropomorfos y figuras en forma de «U» rectangulares ajedrezadas. Se ha identificado asimismo el tipo “Punta Brava”, representado por grandes vasijas con decoración lineal, empleadas como contenedores. 
También formaron parte de los quehaceres de estas poblaciones la caza y la recolección de frutos, la elaboración de tejidos con fibras de camélidos y de vegetales, y la confección de ornamentos con conchas marinas. Su industria lítica incluye piedras y manos de moler, y puntas de proyectil, entre otros variados instrumentos. A este repertorio se suman artefactos de madera, metal (placas pequeñas, aros circulares, punzones, barras y pinzas depilatorias) y hueso, así como tabletas de madera para el uso de psicoactivos con motivos que podrían denotar intercambios con otras comunidades. 
Más allá de las distinciones y distribución los tipos alfareros mencionados, de la ocupación del territorio, de las actividades económicas, de los artefactos distintivos y las prácticas rituales, aún faltan antecedentes para la caracterización arqueológica de esta cultura, que no necesariamente habría equivalido a un grupo étnico. Uno de los aspectos que hoy se investigan son los vínculos que establecieron con otras sociedades, especialmente con los incas y sus aliados diaguitas en el período Tardío.


Descarga el artículo completo “Síntesis de la prehistoria alfarera tardía del valle de Copiapó: desde las sociedades agrícolas locales (cultura Copiapó) a la presencia del Tawantinsuyu (1000 d. C. aprox. - 1536 d. C.)”, por Carlos González.

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